TAV
El despertar
Maljut Humildad-Shiflut / Yesod Verdad-Emet
El Santo Bendito Sea, le dijo: eres digna y meritoria, pero no es adecuado que Yo comience por ti la creación del mundo, dado que estás destinada a servir como un signo en las frentes de los fieles que han recibido la Alef hasta la Tav, y por la ausencia de este signo los demás serán matados, y además tu constituyes la conclusión de Mavet. De ahí que no cabe contigo iniciar la creación del mundo”.
(Zohar)
“Y le dijo HaShem: Ve en medio de la ciudad, por el medio de Jerusalem y pon un signo sobre la frente de los hombres que suspiran y claman por todas las abominaciones que se cometen allí. Y a los demás les dijo, oyéndolo yo: Id por la ciudad en pos de él, y herid. No se compadezcan vuestros ojos ni tengáis piedad. Matad al anciano, al joven y a la doncella, y a los niños y a las mujeres hasta exterminarlos, pero no os acerquéis a hombre alguno sobre quien esté (el signo), y comenzad en Mi Santuario”.
(Ezequiel IX-4)
La letra Tav tiene como significado Cruz o Marca. En la profecía de Ezequiel la vemos como un signo de salvación, y se halla colocada en la frente de aquellos que debían salvarse de la muerte. Estar salvado por la Tav es recibir para dar a los demás, significa estar en armonía con las fuerzas del Universo.
La Tav es el sello divino. El Midrash dice: “Bahlas Benyamin de Tanhuma sostiene que el primer signo mencionado en la Escritura fue colocado por el propio Dios, que marcó con una letra del Alefato en la frente de Caín y que este signo es la letra Tav”.
Podemos decir que este sendero es el “Despertar” a una nueva conciencia, es dejar atrás el estado de muerte-mavet para ir despiertos en busca de la verdad-emet. Tal como lo indica el sendero en el diagrama del Árbol de la Vida, observándolo, nos encontramos que está uniendo Maljut, cuya virtud es la humildad, con Yesod, que tiene por virtud la verdad. Todo aquél que no toma conciencia de que para poder caminar por el sendero de retorno debe empezar por un verdadero acto de humildad, no podrá alcanzar jamás la verdad. Hay que morir a los falsos conceptos del yo para poder hacer sitio al Yo, es decir pasar del Ani al Anoji.
La Tav es una de las 7 letras dobles, y tiene como opuestos Dominio-Esclavitud, haciendo énfasis de nuevo a las ideas antes expresadas. Además indican ambos que para buscar la libertad, antes debemos haber experimentado los límites; para saber lo que es estar verdaderamente vivos, primero debemos experimentar lo que es la muerte. Cuando somos conscientes de nuestras muertes aparece la nueva conciencia de lo que es realmente verdad, y la verdad que descubrimos en este sendero, aunque sea en un nivel muy visceral, es que en realidad la muerte y la vida son una misma cosa, que el dominio y la esclavitud dependen de nuestro estado o nivel de conciencia, y empezamos a vislumbrar la “Verdad” conforme vamos experimentado en este sendero. Descubrimos que en realidad la muerte no existe, que vida y muerte son como las dos caras de una misma moneda.
El Sefer Yetziráh le atribuye a este sendero “La conciencia Administrativa o de Servicio...” El nivel de conciencia de aquel que recorre este sendero, que está aprendiendo a ser co-administrador de todas las fuerzas del Universo, es el de aquél que sabe que el verdadero Yo es el que realmente está administrando y sirviendo. Para desarrollar este nivel de conciencia, es necesario hacer en nosotros real la “Humildad”.
Para ello es imprescindible:
-Reconocer nuestra ignorancia, decirnos “no se” y “quiero saber”.
-Purificar nuestras emociones y nuestras formas de expresión verbal.
-Tener una gran aspiración, es decir, una auténtica dedicación a la búsqueda de la Verdad.
-Y sobre todo ser sinceros con nosotros mismos, practicar la discriminación ante las experiencias que surgen en el camino.
Reconocer la propia ignorancia, dejar atrás todo aquello que nos ha mantenido esclavos, como los conceptos mentales, idea les, creencias, emociones...
Se plantea la necesidad de vaciarnos para poder ser llenados de algo nuevo, es decir, morir a un estado de conciencia en el que nos sentíamos seguros pero esclavos, para poder recibir para dar. Dios es el perfecto Dador, toda su creación recibe, del mismo modo su criatura debe tomar conciencia de que debe dar.
Cualquier cosa que tengamos en esta vida es para compartir. Rabí Eleazar dice “Dale a Dios lo que es suyo, pues todo lo que posees le pertenece a Él”.
El mensaje de este sendero es “nada nos pertenece, tengamos lo que tengamos lo estamos administrando”.
Isaías 58-8: “Y tu caridad andará delante de ti, y la Gloria de Dios te recogerá”. Hay que dar y servir pero hay que desarrollar el concepto además de Amor al Servicio.
Debemos hacernos continuamente preguntas ante nuestros actos de servicio para tomar conciencia si en ellos hay motivos egoístas: ¿busco honores, busco reconocimiento, busco recompensa? Despertar a todo ello es expresar dominio en nuestras vidas, en la medida que permanecemos inconscientes estamos en estado de esclavitud.
El nombre de Tav viene de la raíz Tavah que tiene tres significados:
1) Marcar, designar, dibujar.
2) Estar en duelo, la pena.
3) Habitar.
Se está en duelo o estado de pena cuando no nos habitamos (muertos) desde la esencia; solo cuando despertemos podremos liberarnos de la pena y seremos portadores de la señal que Dios dibujó en la frente de los vivos-elegidos.
Los sabios explican que esta marca o huella es la Verdad-emet, que está formada por las tres letras finales de las tres últimas palabras del relato de la Creación “bará elojim la asot”. Así pues dicen que la rúbrica de Dios es la letra Tav.
También con esta letra empieza la palabra Toráh, y es necesario para poder entrar en las aguas de su sabiduría un profundo silencio, un acto de humildad verdadero. La palabra Torah contiene la palabra Tar, que significa explorar, investigar, y quedan dos letras (He y Vav) que forman uno de los Nombres de Dios.
Explorando en la sabiduría de la Toráh nos encontraremos con el propio Creador; es una búsqueda que se asemeja a la dedicación y amor que tienen los enamorados.
Este sendero representa el regreso consciente, la teshubáh (regreso, respuesta). Contiene la palabra shub-vuelta y tohu-vacío. El regreso nos lleva de vuelta al vacío para llegar a la esencia de la Verdad.
San Juan de la Cruz dijo: “Cuando comprendamos que no hay que poseer nada, que es inútil, solo por la nada se accede al Todo, el desorden y vacío de nuestras azarosas vidas aparecen como el preámbulo del Fiat Lux”.
El retorno a la Unidad es el principio en el que están todas las posibilidades, ya que se nos presenta la oportunidad de superar los límites del mundo.
El Sefer Bahir dice: “Aquél que desea ascender a lo alto debe siempre viajar por el Sendero de Maljut-Reino a Yesod-Fundamento”. A este sendero se le llama el “Pilar de la rectitud”. Y termina el texto diciendo: “Como es el único sendero hacia arriba, es también el único hacia abajo. Es intenso cuando hay personas justas en el mundo, en caso contrario es débil...” “Solo los justos pueden ofrecer su corazón y está escrito “de cada hombre que ofrezca su corazón...”” (Éxodo 25-2).
Maljut se asocia el rey David; la experiencia de esta sefiráh es el descubrimiento del verdadero rey sagrado en nuestro interior, es despertar a nuestra realidad interna. El rey David se ve a sí mismo de forma muy humilde, reconoce sus debilidades y se dice “Y seré despreciable a mis ojos”.
La Tav conecta David-Humildad con Iosef-Verdad. Tal como dijimos antes, no podemos ir en busca de la Verdad sin la virtud de la Humildad. Para que este sendero se abra hemos de despertar a nuestro rey interior, es decir debe haber un nexo entre nuestra realidad interna y la externa.
El arquetipo de Tav es la tribu de Dan, a la que se le atribuye la “humildad y la autoanulación”.
Para poder conectarnos con la Verdad, debemos despertar de entre los muertos, realizar un acto de humildad y desarrollar en nosotros el auténtico deseo de búsqueda de la misma. Estar despiertos...
El Libro de los Salmos tiene también, en diferentes versículos, asociaciones con las 22 letras del Alef-Bet. Son utilizados mediante diferentes técnicas para poder actuar sobre el influjo de cada sendero o letra, ya que tienen la fuerza para liberar la energía de las letras en nosotros, nos preparan para ser más receptivos a las fuerzas Divinas.
Vamos a tomar los Salmos 111 y 112. Cada uno de ellos se divide en 22 partes que corresponden a cada una de las letras. Tradicionalmente el Salmo 111 se recita para hacer amigos y crear armonía en nuestro entorno, y la recitación del Salmo 112 asegura fuerza y poder.
Salmo 111:
“Su gloria subsiste para siempre”
Tehilato - Gloria, alabanza.
Salmo 112:
“Los deseos de los malvados perecen”
Ta avat - Deseo de tener éxito.
Ambas palabras empiezan con la letra Tav, la señal o marca de un final y un comienzo; para poder comenzar a caminar hay que estar animado por la pasión y el deseo de tener éxito, y ver la Gloria de Dios y alabarlo en todo momento e instante de la vida.
Vivencias internas del sendero:
-El primer paso en el camino de Retorno.
-Aceptación de la muerte.
-Despertar de entre los muertos.
-Auténtico Servicio.
-Conciencia de ser administradores del Universo.
-Búsqueda de la Verdad.
-Humildad y la Honestidad.
-Sentido del propósito y la dirección.
-Teshuváh, plegaria, Toráh.
MariCarmen-Rajel Blasco Ruiz
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